Silvio Berlusconi, 3 de Junio de 2008:
“Personalmente creo que no se puede perseguir a alguien por la permanencia irregular en nuestro país, condenándolo con una pena, pero ésta puede ser un agravante si comete un delito”.
Berlusconi un día después, el 4 de Junio de 2008:
“Sobre la inmigración no he dado ninguna marcha atrás. He expresado una opinión personal, que ya había mostrado en el Consejo de Ministros; la prensa ha actuado con mala fé y ha tergiversado mis palabras”.
Sacad cada uno vuestras propias conclusiones.
La nuestra es sencilla: un presidente atado de pies y manos por un partido ultraderechista como la Liga Norte no puede permitirse ser tolerante y respetable con los demás.
